Jaén
La tradición griálica. la búsqueda del cáliz usado por Cristo en la
última cena, recorre gran parte de la cuenca Jl1cditcrranca, desde
Palestina hasta el Atlántico, y enlaza con tradiciones similares en otras
culturas, como la dd Arca de la Alianza de los judíos. El Santo Grial es, en definitiva, el recipieme capaz de transmitir cualidades divinas a
todo lo que contiene. Sus orígenes más remotos se pueden rastrear en
las pinturas rupestres que representan una vulva femenina, símbolo de la
fertilidad y recipiente del misterio de la vida, que después se transformó
en un triángulo invertido, que pasa más tarde a ser una copa, un cáliz.
La búsqueda de este objeto sagrado da lugar en Centroeuropa a la
leyenda de los Caballeros de la Tabla Redonda, cuyas hazai\as, matando
dragones y salvando doncellas, ocupan gran parte del imaginario
colectivo europeo a lo largo de toda la Edad Media.
En Andalucía, la tradición griálica se concentra sobre rodo en Jaén y sus alrededores. El recorrido comienza en el barrio de la Magdalena de Jaén, donde existe viva la leyenda de un temible dragón que aterrorizaba al vecindario y que fue vencido por un condenado a muerte que negoció su perdón a cambio de liberar a la ciudad de aquel peligro. Juan Eslava atribuye al dragón el papel de guardián de la entrada de una cueva del monte de Santa Catalina donde se custodiaba una mesa de oro y piedras preciosas, la Mesa de Salomón, otro de los objetos unidos al Santo Grial en la tradición mítica. En una fuente del barrio existe un monumento al lagarto legendario, en la iglesia de San Ildefonso se exhibe la que dicen que fue su piel y en el arco del manantial de la Magdalena se ubica tradicionalmente el lugar por el que salia la fiera.
Otras claves mágicas son también frecuentes en Jaén, que debe su
nombre al árabe Xauen (santuario). En el propio barrio de la
Magdalena encontramos en muchas casas el Nudo de Salomón, un
triángulo fonnado por la unión de tres círculos, emblema secreto que
usaban para reconocerse los seguidores del sabio autor del Cantar de los
Cantares. Esta oda al amor, como principio generador y fecundador de
cadas las cosas, es la fuente de una antigua tradición, perseguida por la
jerarquía de todas las religiones convertidas en iglesias, y que aparece
aquí y allá en las más diversas fonnas. Una de ellas son las Galactotrofusai,
las Vírgenes de la Leche que amamantando a su hijo le transmiten la
esencia divina. A este estilo pertenece, precisamente, Nuestra Señora
del Soterraño, la imagen llamada ahora Virgen de la Antigua que se
venera en la capilla mayor de la catedral de Jaén.
Mesa de Salomón, Sama Grial, oro y piedras preciosas... Jaén es tierra pródiga en leyendas de tesoros escondidos. En la capital existe la leyenda de uno oculto en la casa a la que se encuentra adosada la homacina del Cristo de los Tres Huevos. También en los alrededores de la ciudad, en los caserios de Mariblanca y Pilatos, y en el cerro de Piras, nombre alusivo a las gallinas -y sus correspondientes Huevos de Oro- que encuentran, en su picoteo, el lugar del tesoro enterrado.
Saldremos ahora de Jaén hacia el sur, buscando la sierra de Otíñar,
centro de hallazgos arqueológicos. Aquí, en el cerro Veleta,
encontraremos un antiquísimo dolmen y al sur, en el barranco de la
Tinaja, la cueva de Los Soles, con grabados prehistóricos representando
una Venus -de nuevo una diosa de la fertilidad-rodeada de soles.
Volveremos a Jaén para dirigirnos al norte por la carretera local de
Cuevas, hacía el cerro Perulera. Allí, cerca de un cortijo de idéntico
nombre, en la cima del cerro, encontraremos, junto a una vieja encina,
una gran piedra semienterrada con forma de esfera casi perfecta. Quién
y cómo consiguió colocarla en este lugar forma parte del misterio. Pero
éste comienza a adquirir otro significado cuando estos puntos, junto a
otros como los cerros Pitas y Canteras, la fuente de la Peña o la
Virgen Blanca, se sitúan sobre un mapa y se comprueba que definen
una línea recta perfecta de 12 kilómetros de longitud flanqueada por tres
puntos simétricos y equidistantes a cada lado, semejante en su diseño al
llamado Árbol Sefirótico de los kabalistas.
Muchas otras localidades jiennense esconden claves de carácter
mágico o leyendas arraigadas en la memoria colectiva, como Bélmez.
A poca distancia del pico Mágina, un monte cónico que fue lugar de
culto desde la antigüedad, aparecen, desde hace 20 años y sin interrupción hasta hoy, unos misteriosos rostros en la cocina de una
casa particular. Estas caras de Bélmez, que surgen una y otra vez en el ce'mento del suelo, han sido estudiadas por numerosos investigadores,
sin que hayan conseguido encontrarle una explicación científica.
Juan Eslava Galán (Rutas de Andalucía Mágica - 2003)





